Mi Canción

martes, enero 10, 2006

Coyote.... o Puelco ??

Ox.. Para que vean que no todo en mi vida es alcohol… voy a hacer un pequeño recuento de las grandes asquerosidades que he cometido en mi vida… sépase que la mayoría son en estado de sobriedad, algunas involuntarias y advierto que si no tiene buen estómago, pase de largo… el orden de las cochinadas no obedece a ninguna secuencia en particular.

Hace mucho tiempo, unos 15 años más o menos, días después de la entrega de notas de la escuela; como mi matre era profesora, siempre llegaba cargada de regalos; entre los que nunca faltaban 3 jabones en forma de pececitos, mucha cerámica, una cajita de Polvo Maja, jabones Heno de Pravia y cajas y más cajas de galletitas Picnic.

Como eran tantas las galletitas, nos regalaban par de cajas a Mqt y a mi, para repartirlas con los vecinos; aunque éramos muchos, siempre nos jartábamos y no hallábamos qué hacer con las que sobraban… ahí viene la porquería de mente del Coyote a sugerir un jueguito, de lo más interesante: El que haga la vayna más asquerosa con una galleta.

Inmediatamente, las sanas neuronas de mis amigos empezaron a simular estornudos y eructos encima de sus galletas, para luego ingerirlas sin muchas dificultades… pero yo no… con una sonrisa a medio dibujar en mi boca y obviamente sin mucho premeditar lo que iba a hacer, me llevo tranquilamente la galleta hasta el hollito derecho de mi nariz, al tiempo que presiono con la otra mano, el izquierdo… cerrando la boca y enviando todo el aire comprimido en los pulmones, hasta su única escapatoria, le dejo salir, no sin antes traer consigo todo el verdoso moco de una gripe de dos semanas que para tan glorioso momento cultivé.

Ya en el clímax de mi hazaña y como si untara con cuchillo, mantequilla en un pan, cubrí con mi dedo toda la superficie de la galleta y ante unos nunca escuchados gritos de “Noooooooooo!!!!!” procedí a llevármela a la boca, masticarla y tragarla con expresión de “Cómo les quedó el ojo?”… como era de esperarse, gané la contienda y desde ese momento, todas las galletas Picnic me pertenecieron sólo a mí.

Uno cortito… Hasta ahora soy la única persona que conozco que ha sido capaz de escarriar en su mano y lamer el catarro.

Otro Cortito… Cuando éramos chiquitos jugábamos en una cerca que quedaba al otro lado de la acera, nuestro juego favorito era la guerra, nuestras armas… Discos mortíferos de mierda seca de vaca.

Y otro más… En Diciembre del 2003, una compañera me regaló una trufa, que guardé y olvidé… me la comí la navidad siguiente, cubierta de una cosa blanca, sólo porque me dijeron que no me atrevía.

Y el último… Cuando trabajaba en Stgo. Y no tenía mucho tiempo para comer, si me taba cagando, terminaba la comida… sentado en el inodoro.

Un día fui de visita a la casa de Mi Chikita… Era Viernes santo y lo recuerdo porque fui en bicicleta y par de tradicionalistas Materos me recordaron que ese día no se podía montar bicicleta ni hacer ruido (La bicicleta de Mqt hacía un escándalo cuando uno intentaba frenar; total que resultaba mas pegar pie a tierra).

Cuando llego me pongo a charlar con ella frente a su casa y en eso pasa su hermano menor, que cuando eso era bien menor, y ella me cuenta que yo era su ídolo, que en todo me imitaba, que quería ser como yo… Así que me sentí muy adulado y quise que el niño tuviese otra cosa que imitar de su mentor… Me concentré por un instante, apreté el culo y pujé con todas mis fuerzas para dejar escapar un peo fuerte y escandaloso… el carajito se desternillaba de la risa, mientras yo, sudoroso, pedía que me dejaran pasar al baño…

Por qué? Porque había olvidado la tremenda jarura de habichuelas con dulce y la ráfaga de viento, vino acompañada de aguaceros dispersos… Entro al baño y me bajo el pantalón, para ver el desastre… el pantaloncillo ya no serviría más (por suerte no andaba en boxers ese día).
Cojo el papel de baño y limpio todo lo que pueda, tanto del pantaloncillo como del fundillo pero pensando tirar el papel en el inodoro, puesto que el zafacón estaba vacío y no quería que nadie se enterara de lo ocurrido; pero en ese momento se escucha la voz de la Chikita que me dice: “Coyote, no uses el inodoro, que no hay agua!!” Pipo!

Con dolor en mi alma, recojo todos los papeles y los envuelvo en un tercero y procedo a introducirlos en mi bolsillo; cojo un paquete de papel y lo pongo en el fundillo del pantaloncillo, para luego darle 4 vueltas con más papel y asegurar que no se mueva, algo así como una especie de toalla sanitaria.

Salgo como si nada y me despido; ahora imagínense lo que se siente andar con el culo cagao, con un kótex de papel de baño y un bolsillo lleno de papel sucio montado en un sillín de bicicleta y pedalear más o menos 1 Km de distancia… sólo les puedo decir que es bastante desagradable.

Otras cagaderas:

Se me tapó el baño en el trabajo y con una percha puyé, puyé y puyé, hasta que logré desbaratar la mierda y se pudo ir.

Cagué en casa ajena y como no se quería ir, con el cepillo del inodoro, saqué el mojoncito y lo tiré en el zafacón.

Cuando uno bebe, que parece que caga pintalabios, porque el mojón garabatea el inodoro entero; si no hay cepillo en la casa que estoy, cojo papel de baño y con mi propia mano, limpio las paredes del toile.

Sin que nadie me viera, cagué en un río y para que el mojón no flotara, tuve que agarrarlo y pisarlo con una piedra.

El más desagradable de todos… tapé otra vez el baño del trabajo, pero esta vez no había percha y no había cepillo, así que remangué mi camisa e introduje mi mano en inodoro y mierda, hasta abrirle camino… desde ese día, como con la otra mano.

Iba a dejar ese de último, pero es muy mal recuerdo… así que continuaré con otros no tan desagradables…

Cuando vivía en Stgo. A principios del 95, se juntaron en mi apartamento para hacer unos espaguetis… éramos 7 personas, pero quién cocinó, se ganaba la vida haciendo comida para obreros de zona franca, así que la paila de espaguetis daba como para 7 más.

Efectivamente, sobró espagueti por rumba y nadie se quiso llevar, así que Mqt y yo, nos quedamos con el pailón; pero como no sabíamos mucho de cocina, la tapamos encima de la estufa, haciendo periódicas visitas a la paila, para hacer un sándwich.

Por los siguientes 2 días, desayunamos, comimos y cenamos espagueti y la paila siempre en la estufa… al 3er día, llegamos de noche y no había luz, pero inmediatamente, buscamos cada uno un pan, lo partimos, fuimos a la paila, lo llenamos de espagueti y nos lo comimos…

Luego llega la luz y fuimos a buscar un 2do sándwich, pero no lo preparamos, porque con la luz encendida pudimos ver que la paila de espagueti estaba cubierta por una lama de peluza blanca, salvo el lado por donde nos servimos los sándwiches anteriores.

Esto más que asqueroso, es un acto de amor… algo inusual…

Cuando mi esposa estaba embarazada de la niña, hizo malestares desde el principio hasta los minutos previos a la cesárea, por lo que vomitaba constantemente; ya para mi los vómitos eran tan comunes, que tenía un paquete de toallas desechables al lado de la cama para limpiar vómitos del piso, de la cama o de mi brazo.

Siempre que vomitaba, yo la sostenía por la cintura o agarraba su pelo para que no se le ensuciara… así que el vómito de mi esposa y yo nos hicimos panas de long time y compartíamos cama, salidas y comida… sí comida… pues varias veces estaba yo comiendo, venía mi esposa y vomitaba todo el piso… yo ponía el plato a un lado, cogía mis toallas y recogía el desastre, echaba desinfectante para el olor y seguía comiendo como si nada hubiese pasado; incluso en una clínica donde no tenía en qué sentarme, estaba sentado en el inodoro comiendo, me paré y me puse a un lado para que mi esposa vomitara y volví a sentarme para terminar la comida.

Ya hace mucho que no cometo una de estas atrocidades, o no se me ha presentado una situación que lo amerite; así que si algún día me conocen, pueden darme la mano con toda tranquilidad, siempre y cuando olviden el incidente del inodoro; eso a mí aún me perturba…

…Cø¥ôTë…

14 comentarios:

Ariel dijo...

Yo Soporto que tu sigas contandonos de tus borracheras...

Edwin Concepcion dijo...

Creo que los cuentos de las borracheras son mejores...

Pero como quiera que sea, HAHAHAHA que apero...

Definitivamente un puerco!

Cristian Diaz dijo...

Barbaroooooo, y yo que pensaba que haberme resuelto con un "cono" de papel higienico una emergencia estomacal habia sido una historia asquerosa... me ganaste por mucho viejo!!!

Eres el Felix Sanchez de lso asquerosos!!!

Este es el link de la historia que de digo:

http://vainasdelavida.blogspot.com/2005/08/viva-el-reciclaje.html

Cø¥ôTë dijo...

Jajaja...

No kiero Jartar con los jumos...

Cristian... hace mucho ke leí eso... como notarás, me dio más risa que asco ;-)

PLANETABLOG dijo...

► A mi no me dio asco, pero sigue con los cuentos de borracho

I.J. dijo...

creo que duraré par de días sin comer galleticas picnic...
Hey, estuvo fuerte lo del sanitario, "´na ´ma de pensalo´me jiede..." ja ja ja ...

alfonso dijo...

punchaba y punchaba con una percha...COYOTE.lo mejor que le pudo haber pasado a la blogeosfera

v4mp1r3x dijo...

mierda loco, uste tiene cojones pa contar ese tipo de desgracias que le pasan a uno.

Hipólito Delgado dijo...

jajajaja, diablo este tiguere si que ta totao!!!

flacucha dijo...

loco y puerco hasta la muerte..te adoro..sigue con las historias

GirlFromSantiago dijo...

Y yo que pensaba que mostrarme una sonrisa con los dientes todos llenos de Oreo cookies era aqueroso...

Cochino! :*

ocean princess dijo...

oh my God! Ewwwwwwww!

cuantas cochinadas!

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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