Mi Canción

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viernes, junio 17, 2016

De 3 a 2 patas



Bueh!!.. Sucede que hoy fue lo que espero sea la última visita al ortopeda, solo para control y determinar ya a 15 días del vencimiento de la licencia, si las cosas van como deben ir.

Llegué con el pie menos hinchado de lo que se esperaba y acompañado de mi querido pajón [mi hija, pal que no lo sabe] y de inmediato me pasan a la camilla y me pregunta que si sólo traje un zapato… eh… mihermano, lo último que hablamos es que debía durar 15 días sin apoyar el pie, para qué rayos voy yo a ponerme un zapato?

Pero nada, me quito el zapato que tenía y me paro a apoyar mi pie… me sube un corrientazo por toda la espina y medio me abandonan las fuerzas, pero delante de mi hija, tengo que ser super papá y alcanzo a pararme sin plegar la cara.

Entonces me pide que dé unos pasos, que puedo ayudarme de las muletas y me explica el procedimiento: muleta-patabuena-patamala… así que consigo dar un semi paseo por el consultorio y eso es suficiente para pasar al nivel de fisioterapias.

Bajo al departamento en cuestión y luego de durar media hora escuchando a dos señores medio halitosísticos narrando sus memorias, uno a cada flanco de mi silla… y yo con dos panes en el estómago.

Luego, me libran de mi tortura y me pasan a la terapia… no es más que unos 15 minutos con un aparatico que le da una serie de corrientazos a uno y cubierto con toallas calientes, con la advertencia  de que le avise cuando me empiece a quemar; eso no pasó, así que entonces me soban un aparato del que no siento nada, pero parece que algo hace; terminado ese proceso viene la sobadera y movedera para todos los lados y dedo por dedo y fuerza por aquí y por allá… la verdad que pensé que se convertiría en tortura cuando me comenzó a mover cada dedo en círculo, empezando por el único no roto, pero me fui percatando de que mi pie está mejor de lo que estaba, a medida de que fue cambiando y el dolor no llegó a ser insoportable.

Cuando subieron una silla a la camilla, confieso que me bajó un a gota de frío sudor por detrás de la oreja izquierda, pero igual que antes, los ejercicios fueron una tortura para mi tobillo, pero una alegría al notar que las fracturas no duelen demasiado.

Entonces me indicó el proceso a seguir para comenzar a caminar con las muletas: muleta-patamala-patabuena… bien… ah? Pérate… hay un fallo… el ortopeda me lo dio de otra manera… nah, yo le encuentro el truco, aunque en algún punto del proceso se incluyan los pasos culo-codo-cabeza… yo aprendo.

Tengo que darme terapia 3 veces a la semana y durante un mes… jmmm…

Ok, ya pedí por internet el aparatico que da corriente, pienso acelerar el proceso de caminar y ya vi en youtube como 10 videos de terapia y recuperación… la meta es reducir todo a menos de 15 días y retornar al trabajo justo cuando tenga que hacerlo; ahora arrancan las dos semanas más dolorosas del tiempo reciente, pero las pienso disfrutar con el más optimista masoquismo.

...Cø¥ôTë...

viernes, junio 03, 2016

Bonus track


Ok, aunque nadie más que yo estaba al pendiente, resulta que ya se cumplió el mes de mi confinamiento, así que es tiempo de dar las buenas nuevas; porque no todo en esta vida tiene que ser diferente a lo que uno tiene en mente… o sí?

Déjenme aclarar que aunque yo cumplo el mes ahora, la cita con el doctor era a las 3 semanas, así que vamos a remontarnos unos días hasta la hermosa mañana del mes pasado cuando su humilde servidor se levanta lleno de ánimo y con las mejores intenciones de terminar el día bajando cervezas en Caramba y planchando camisas para trabajar el Lunes.

Así salimos a tiempo como para retirar el efectivo que necesitaría en las diligencias médicas y personales, aparte de las cervezas de cerrar el día, salimos y llegamos a Santiago con el tiempo a nuestro favor y nada desdibujaba mi esperanzadora sonrisa. Esta vez no me pesó viajar atravesado en un carro, los tapones de la ciudad, la espera del elevador, ni subir a la 7ma planta al consultorio del doctor, que me liberaría por fin del yugo opresor y limitante del yeso.

Lo único que pudo cambiar mi estado de ánimo, fue la despreocupada, desabría, añeja, indolente y cortante cara de la secretaria del doctor que me informaba: “El doctor está de viaje y no regresa hasta el Martes”…

No tuvimos que esperar ni siquiera que mi patre parqueara el carro, porque ya mi hermana y yo, estábamos abajo antes que él le diera la vuelta a la manzana. Hicimos par de diligencias, otro hot dog con pierna y de vuelta para SAJOMA. No llegué con más planes que quedarme en mi casa y no hacer más nada hasta el Domingo, que era el día de las madres.

Esos días que pasaron, fueron los más incómodos, porque como ya tenía planes de no tener yeso y poder empezar a recuperarme, quedarme en mi casa por mi cuenta y no molestar más en casa de mi matre; era como el período previo a las vacaciones, donde el cuerpo empieza a cansarse más de la cuenta porque sabe que se va de paseo; pero en este caso es como más agónico el asunto.

Para mejorar aún más el asunto, cuando voy a mi casa, un corto circuito me dejó sin luz, por lo que ahora no puedo quedarme un tiempo viendo series o descansando; luego de que hago un lavado de cerebro y logro que en edenorte me vayan a resolver; resulta que el problema es en la casa y tengo que comprar un protector de voltaje; la luz está pasando sin protección, pero tengo luz…voy a fiebrar con el internet y a resetear mi celular que me está dando verga últimamente, sólo para darme cuenta que la luz me quemó la fuente del módem. Como siempre, las desgracias siguen llegando de 3 en 3, pero nada insoportable; ya desde que me recupere, puedo resolver todo eso.

Pero en fin, llega el Miércoles cuando decidimos visitar al doctor y me vuelvo a animar; esta vez con previa confirmación, me sentía más confiado y efectivamente, desde que llego y le confirmo que van 30 días, el doctor procede a desgarrarme la Guata [me aprendí ese nombre nuevo] y yo con mi sonrisa viendo como se descubría esa asquerosidad al final de mi pierna.

El doctor lo ve por todos los lados sin dejar de reparar en la tremenda hinchazón que aún tenía y me insta a tratar de apoyar el pie; así que me incorporo bien orondo, sonriente bajo el izquierdo, luego el derecho, lo pongo en el piso, los dedos quedan en el aire y la parte que a penas roza el suelo, se siente como se debe sentir una salchicha cuando la presionan contra la plancha con una espátula… mi sonrisa se va desvaneciendo y mis ojos van tomando un hermoso color verde botella; más por lo vidrioso que por lo estético.

Caigo en la camilla atragantado con un signo de interrogación e incertidumbre cuando el doctor me dice literalmente: “Ese pie está como una batata” ; como hombre de campo, entiendo que el pie se va a sanar con agua de sal o algo así; pero me llenan otra hojita que me manda otros 30 días para la casa, reposo absoluto y no apoyar el pie. C..˜..O!

Pero me dice que de todos modos, me van a sacar una placa y con eso entonces va a tomar una decisión definitiva. Nos vamos a sacar la placa sin antes señalarle que la indicación no está sellada, a lo que responde que dejó el sello y que eso pasa así, que no hay problema…

… Hubo problema… Cuando mi hermana llevaba casi media hora haciendo fila, la mandaron para emergencia a firmar la indicación; luego de 2 horas esperando, viendo gente pasar antes que yo; enterarme de la vida de boly la bochinchera de Navarrete que con 40 años ha parido 15 hijos de los que sobrevivieron 11 y tiene un marido moreno de 23 años; de investigar que el sistema estaba dañado y entraron los pacientes a lo loco… entonces paso a Rayos X y tardan menos de 3 minutos para terminar conmigo.

Los resultados estaban para el Jueves, pero ya dejamos la búsqueda de los mismos para hoy viernes, porque mi hermana o mi patre, iban para Santiago… Diez de la mañana y yo ansioso esperando informes, me llega el mensaje de mi hermana!!!  Y fue algo así de simple: “Según la placa tienes 4 dedos rotos” la versión oficial es: “Fractura de las falanges proximales del 2,3 y 5to dedos y falange distal del 4to. Fractura de la epífisis proximal del 5to metatarsiano”. En resumen, tengo el pié hecho mierda. No eran 2 dedos como yo pensaba.

Se me bajaron todos los ánimos, porque inicialmente entendí que eso implicaría otro yeso o una intervención quirúrgica  para que los huesos soldaran; pero luego de un tiempo, mi hermana llamó para decirme que no, que sólo hay una fractura que no ha soldado.

La idea es que de todos modos, tengo que durar otros 30 días sentado en un mueble de 10 a 12 horas, para bañarme y acostarme otras tantas, mientras acumulo trabajo y tengo cita dentro de 15 días para ver si las terapias de frío y calor funcionan, o mi solución alternativa de raíces de “Suelda Consuelda” me permiten iniciar las terapias y estar de vuelta a mis andanzas en menos tiempo del estipulado por las leyes de la biología.
Esta es la traducción gráfica de todo lo que decía la radiografía

Estos es Suelda Consuelda, una planta mágica que pega huesos.



















 ...Cø¥ôTë...

sábado, mayo 14, 2016

Destino Final [Parte dos]


[Para leer la parte uno, haga click o punce con el dedo aquí]

Despierto más o menos una hora más tarde eplotándome de los miaos; cuando me siento en la cama, veo mi almohada que es un solo manchón de sangre, que sumado a la que tenía mi ropa, más la que perdí en el hospital, entiendo que era más que suficiente como para que me faltara más de la que tenía; así que tomo la decisión de orinarme en la cama…

Mentira, pero creo que debí hacerlo… Lo que me dije fue, que lo correcto era hacer pipí sentado, porque así, cualquier bahido que me diera, me quedaba ahí hasta que se me pasara y pudiera retornar a la cama; me siento en el inodoro y desahogo mi vejiga con toda la paciencia del mundo; todo un éxito, no me desmayé, así que me paro y ZASSS!!! Blackout! …Otra vez…

Despierto al rato, recostado en el piso, en otro charco de sangre, me pongo la mano en la cabeza y oh sopresa! Me abrí nuevamente el caco unos cuantos centímetros más abajo de la herida inicial. Todo adolorido y sin fuerzas, me digo que no aguanto salir para el hospital nuevamente, pongo una funda plástica en la almohada y me duermo.

Como siempre, despierto a las 6 de la mañana, me siento en la cama con la funda pegada de la cara y el nauseabundo olor a sangre seca invade mi habitación y hasta el último rincón de mis pulmones; la cabeza se me está explotando del dolor y el pecho me duele como si tuviese algunas costillas rotas [Gratzias a Dios que no]. En ese estado, entonces ya comienzo a tomar decisiones más claras.

Como la enfermera en cuestión, vive cerca de la casa de matre, va a pasar temprano a darle la noticia antes que yo y con detalles que no van a ser los más recomendables; así que llamo a casa de mi matre y le cuento que tuve un accidente; como realmente no recordaba lo que pasó y entendiendo que esto llevaría a pensar :1) Estaba borracho y me volqué por eso; 2) El golpe era mucho muy peligroso y había afectado mi cerebro. Así que opté por decirle que no había visto un badén que hay cerca de la casa de mi tío; tal vez por el momento se lo creyeron sin darse cuenta que está tan cerca, que de haber pasado algo, lo iban a escuchar; pero nada, ahí se quedaron las cosas, yo de todos modos no podía explicar la ubicación de mis lesiones y le dije que no me había visto, pero que sentí que sólo me dieron puntos en 3 lugares; unos 3 puntos, específicamente.

Como sabía que iban a salir para mi casa, inmediatamente me puse en limpieza; me di un buen baño, sacándome toda la sangre del cuerpo y la cabeza, limpié bien la bañera; limpié el pozo de sangre del piso, la mano mía pintada en la pared, todas las huellas de sangre que dejé mientras gateaba a la cama, puse mi ropa y la almohada en detergente y boté todos los papeles y fundas implicadas en lo que parecía una escena de crimen de Quentin Tarantino.

Ahí empiezo a llamar a todo el mundo, incluyendo a mi jefe a quien le digo que no se preocupe, que es algo sencillo y que yo entendía que al otro día estaría en el trabajo, pues 3 punticos no me iban impedir realizar mis labores.

Llega mi familia y voy de lo más normal y les abro la puerta de hierro, cuando matre me pregunta que dónde fue, me volteo y le digo, mira, no es la gran cosa… cuando me volteo de nuevo, veo a mi matre  con la boca abierta y pálida y sólo me dice “Pero fue grande!!” así que salgo para adentro, contorsiono mi brazo de todas las maneras posibles hasta que logro subirlo por encima de la cabeza y por primera vez, tomar una foto que me permita ver la heridita en mi cabeza… Er PIPO! Cuando veo el garabato que tengo en el cocote, por poco paso por el acostumbrado arcoíris pastel que decora mi rostro en momentos de debilidad.


La parte inferior derecha es la que se abrió en la casa y no tiene sutura

De una vez vuelvo y llamo al jefe y le digo tembloroso, que la cosa es más seria de lo que pensaba y que esperaría a ver lo que dice el doctor, antes de garantizarle un retorno temprano a mis labores.

Ahí mi matre lavó todo, pero la camisilla que llevaba por debajo, no se pudo salvar; la almohada no quedó blanca, pero pacomotaba…  De una vez comienzan los preparativos para llevarme a su casa y la visita al hospital a limpiarme la herida, inyectarme y demás. Todo esto pasó sin inconvenientes; aunque siempre viene el dilema para los doctores de que soy alérgico a los Aines; que debe ser el 95% de los antiinflamatorios, por lo que generalmente yo tengo que aguantar más dolor que todo el mundo, atento a nada más que paracetamol.

El Lunes siguiente volví por mi certificado médico y las placas que determinaran que no se había roto nada dentro de mi; me regalaron muchas pastillas y de vuelta para la casa de matre; a dormir en una mecedora, porque las noches eran un puro infierno… no podía dormir boca abajo porque me dolía mucho el pecho, el dolor del hombro derecho se había reflejado en toda la parte superior de mi cuerpo, por lo que no podía dormir de lado; pero si me acostaba boca arriba, entonces me sangraba la herida por lo que la toalla que tenía sobre la almohada, había que cambiarla cada mañana.

Como no aguantaba mucho esta situación, decidí volver para mi casa, andaba manejando en el carro con mucha calma y en la noche dormía en una mecedora con los pies sobre la cama; cada día venía mi amiga doctora a curarme la herida mientras se acercaba el temido día de quitarme los puntos.
 
Cuando la doctora no podía, me limpiaba yo mismo
Llegado el día y la hora y tengo a mis hijos vigilándome con una botella de bay rum en la mano y un algodón con alcohol en la otra, esperando mi desmayo… ahí empezó la tortura y uno por uno me fueron quitando los 18 puntos de sutura que siempre pensé que fueron 3; pero que dolieron como 41. La desesperación de mis hijos cada vez que yo ponía la cara como un codo engurruñao por el dolor, me daba ganas de reír y hacía más placentero el momento. Cabe destacar que nunca me suturé la 2da herida, por lo que esta tardaba más en cicatrizar.


Como a los 3 días de quitarme los puntos, ya había una herida “muy bonita” según la doctora, pero había otra parte que no paraba de sangrar y que a ella le preocupaba lo blandita que estaba esa parte del cráneo, hasta que me dijo que esa parte no estaba pegada y que me la tendría que quitar… Cuando yo siento el mismo dolor en el mismo sitio y por mucho tiempo, decido que ya es parte de mi y me acostumbro, así que le dije que lo quitara y así lo hizo; yo realmente no sentí nada hasta que depositó en el recipiente que tenía en la mano, una porción de mi cuero cabelludo de casi una pulgada de largo; lo que me espantó por el momento pues en ese momento supe… que me quedaría un claro en la cabeza.

Cumplidos los 10 días de licencia, retomé mis labores e incluso comencé a viajar a Santo Domingo todos los fines de semana a un curso que estaba haciendo; para disimular el rajao en mi cabeza, usaba una boina que me prestó mi abuelo.


Al fin y al cabo estos son algunos aspectos que resultaron de este evento y otros tantos que quisiera puntualizar:

  • No volví a manejar el motor hasta que no llegó un casco de verdad que pedí por internet.
  • Cuando salí por primera vez en el motor, estaba tan flojo, que me tomó 20 minutos llegar de la casa al trabajo y luego al mecánico, era imposible mantener el control; no entiendo cómo hice un viaje más largo en aquella noche y con la cabeza rota.
  • Nunca, más nunca de los jamáses, salgo sin casco, esto me salvó de otra partida de cabeza en el más reciente de mis accidentes.
  • Mi casco es motivo de burlas en todo SAJOMA, aparte de que soy el único que usa casco en todo momento, me preguntan que por qué si no hay Amet, aparte de que después de las 6, no es necesario. [oigan eso].
  • Llegué a la conclusión de que algo me golpeó en la cabeza, una rama de árbol o una pedrada o no sé, pero no hay forma de golpearme sólo en los puntos donde me di y sin un solo rasguño más.
  • Desde ese accidente no puedo dormir sobre mi lado derecho, el dolor vuelve como el primer día si así lo hago.
  • Efectivamente me quedó un claro en la cabeza y toda el área muy sensible al tacto.
  •  La maldita madre del compañero de trabajo que en la fiesta de Mayo me dio en la cabeza mientras estaba de espalda en la hora loca.
  • Las Boinas si bien no se meten en la lavadora, menos en la secadora, se le molió el pico.

Mi super casco de aviador, o jokey o lo que sea.
Trueno blanco me dobló un dedo que casi me lo rompe; luego me abrí la cabeza y tengo una torre Eiffel delineada en mi cráneo; este año se me partieron 2 dedos y todo el mundo me pregunta que por qué no salgo de eso.

Realmente han sido 3 accidentes de los que no he tenido la culpa y se han dado todos los eventos que llevan a que así tenía que ocurrir, así que mi pobre motorcito no tiene la culpa, si sólo me he accidentado en 3 de los 526 días que tengo con él. Si a eso le agrega que el consumo son 2 galones por mes; entenderá que la relación con mi adorado trueno blanco; si Dios quiere , va pa largo.

...Cø¥ôTë...

viernes, mayo 13, 2016

Destino Final [parte uno]

 
Sé que me pasé la serie anterior completa hablando de lo ocurrido el año pasado y que no sabía si lo iba a narrar; pero para entender por qué los post se llamaban “Otra y van dos”, necesariamente hay que dar una explicación.

Por igual quiero aclarar que lo que viene a continuación en vez de ser un acto de bravura o nervios de acero o la demostración de lo que es un hombre con cojones; realmente es una de las estupideces más grandes que he cometido en mi vida y de esas cosas que uno recomienda que no traten de hacer en su hogar. Pero a la vez es de esas historias que uno dice: “Cuando ta pa ti… aunque te quites y cuando no ta pa ti… aunque te pongas.” [e-presión Mexicana]

El 5 de Abril del año 2015, era Sábado santo y yo me encontraba en mi casa, esperando la hora acostumbrada de subir a cenar. Estaba algo cansado porque me pasé el día con unas amigas en el río y eso tiende a medio drenar las energías; pero llegada la hora me monto en Mariano y arranco para casa de mi matre. Cuando llego, no hay nadie en la casa y llamo a mi hermana para ver dónde andan, me dice que están en casa de uno de mis tíos en La Mansión.

Lo primero que se me ocurre, estando en casa de mi matre, que queda a unos 10 minutos da la casa de mi tío y yo andando en el carro, es devolverme para mi casa a buscar a trueno blanco, para subir en motor a la compartición; cosa que nunca hago, pues si sé que hay bebida de por medio, siempre salgo en el carro. [finaldestinación #1].

Cuando compré a trueno blanco, fue un combo de Motor / Tanque Lleno / Seguro por un año / Casco protector… El tanque me duró una semana fiebrando en vacaciones, el seguro era de Banco Peravia, por lo que no tenía nada y el casco protector es tan malo, que cuando me pasa un camión por el lado, se me vuela y me queda colgando en la espalda; así que es “más peligroso” para mi, andar con el casco, que sin él. [finaldestinación #2].

Cuando llego allá, está toda la familia en parrilla y algunos en bebida; por lo que me integro con los primos a la habladera y por qué no, me bebo un par de tragos, pero siempre consiente de que ando en el motor y no puedo pasarme de bebida y realmente no había tanta. A la hora de marcharse, mihermano MQT no se quería ir y acordamos que se iba a quedar conmigo y su familia se iría adelante en el carro; pero tras la insistencia de su hija de quedarse también, decidió irse adelante y no conmigo. [finaldestinación #3].

Cuando se iba la familia mía, se estaban despidiendo cuando mi hija mayor empezó a insistir en que no me quedara, que por favor me fuera, que yo andaba en el motor y ella no quería que me fuera solo y muy tarde; a lo que volví a insistir, que no se preocupara, que sólo compartiría unos minutos más con mis tíos, escuchando música vieja y partiría. [finaldestinación #4].

Efectivamente, sólo tenía intenciones de pasar un rato más, pues a los pocos minutos, sacaron una botella de ron para ser degustada entre los presentes; por lo que me excusé y me despedí, recordándoles que andaba en el motor y no podía beber y más que ya eran cerca de la 1 de la mañana.
Salgo en mi motor de lo más tranquilo, pasan unos cuantos minutos y ZASSS!!! Blackout completo!!!

Oh!! Y entonces?... despierto sobre la yerba, acostado y el motor está encendido a mi lado; siento tremendo dolor de cabeza y mucho dolor en el hombro derecho; cuando me pongo la mano en la cabeza, me sale roja de sangre; por lo que decido reposar un poco más, apago el motor y me quedo recostado en el piso.

Luego me digo: ”Coyote, vámonos de aquí, hay que ir al hospital”… Me incorporo y me reviso, solamente tengo los 2 dolores antes descritos, así que reviso el motor y veo que tiene el freno delantero roto; aprieto lo queda de la palanca y lo enciendo; arranco alpaso y tratando de entender qué pasó y en eso llego al hospital, parqueo el motor y me dirijo a la puerta.

El portero me pregunta que qué deseo y cuando me volteo a enseñarle mi cabeza, parece que la escena era medio desagradable porque no me dejó terminar cuando ya me llevaba casi cargado para dentro de la emergencia. Hasta ese momento, yo realmente no sabía qué tan grave era el asunto, pero el corre corre que se armó, como que medio me preocupó, pero total, yo andaba de pie y totalmente consciente.

Me sientan en la camilla y ahí viene la cortadera de pelo y cocedera de cueros… yo solo les advertía que yo tiendo a desmayarme cuando me provocan dolor; pero sigo sentado como si nada. Una de las enfermeras es conocida de la familia y no se calla insistiendo en que tenemos que avisarle a mi familia y yo discutiendo que no les avisen, porque no quiero molestar a mi matre a esa hora de la noche.

No sé qué tiempo llevo con la cabeza inclinada viendo la sangre caer en el zafacón y el doctor diciéndome que si no puede parar esa sangre, me va a mandar para Santiago; a lo que yo me sigo negando, porque eso implica, despertar a mi familia. Ya es tanto lo que han cocido y descocido, que la anestesia va pasando y yo sintiendo cada puntada.

Según lo que sentí de ahí en adelante, 3 nuditos después y el doctor, o decide que ya está resuelto, o simplemente se cansó del pleito mío con la enfermera y consideró que era mejor dejar que me muriera  para no joder más. Terminado el episodio, me dicen que vuelva al día siguiente para limpiarme y ponerme la anti tetánica, no sin antes una insistencia más de la enfermera, de que no me fuera sólo.

Nuevamente enciendo mi motor y me voy paso a paso para mi casa, que no es que queda muy cerca; pero así mismo llego, entro el motor, veo en el espejo el baño de sangre que me corre por el cuello y espalda, así que me trato de tirar unas fotos para verme, pero se me hace difícil con el dolor en el hombro, así que sólo veo sangre, pero no logro distinguir la herida.

Tomo la decisión de acostarme par ver si logro descansar, son las 2 de la mañana y sé que al otro día me espera mucho dolor y demasiadas explicaciones que dar… Lamentablemente la noche no acaba ahí, así que mañana sigo con la explicación… 

Si aguanta vainas desagradables, vea la Foto 1 y Foto 2 que tomé esa madrugada.

Continuará...

...Cø¥ôTë...

miércoles, mayo 11, 2016

Otra y van 2 [cuarta parte]

 
[Para leer la tercera parte, haga click o punche con el dedo aquí]

Tal como dije anteriormente, la última parte puede que sea la más corta, porque ya es sólo la segunda visita al doctor y un resumen de las lesiones sufridas o lecciones aprendidas. Aparte de que ya me salió demasiado largo el cuento.

El viaje hacia Santiago no tuvo ningún tipo de inconveniente, mi hermana y yo nos quedamos frente a la clínica y a esperar el elevador que me llevara a la 7ma planta, donde el doctor tiene su consultorio. [no me cuadra mucho que un ortopeda, tenga una oficina tan alta].

Tras una breve espera, pasamos y de inmediato me desesperaba la curiosidad de ver cómo estaba el pie y realmente fue algo decepcionante. Cuando destapan esta asquerosidad al final de mi cuerpo. Era como una berenjena con 5 berenjenitas pegadas y una costra de sangre entre dos dedos que inmediatamente me delató con el doctor de que no le puse ni la mano a la herida que debí haber limpiado.




Como premio por mi dejadez, me tocó otro episodio de lijado de ortejos. Esta vez ya más desagradable porque la hinchazón era mayor y la costra más dura. Luego del acostumbrado tapón de gaza, entonces me explica que cuando los dedos están así, es una ruptura por aplastamiento y que por eso y por la herida abierta, no se puede cerrar completamente el yeso, pues hay que monitorear que nada se pudra o se infecte. Para mi fue un alivio saber que voy a poder des enyesarme de vez en cuando, aunque sea para limpiar la herida, pero la sensación de claustrofobia podológica que asechaba mi futuro, se fue desvaneciendo poco a poco.

El caso es que tengo un yeso en dos partes unidas por ligas, que los primeros días me voy a quitar por lo menos hasta que sane la herida o cuando vuelva en 3 semanas al doctor, entonces pueda verificar que mis dedos no se me van a caer.


Luego que salimos del doctor, fuimos a hacer unas cuantas diligencias y a comer algo; me di una tremenda jartura de un plato gourmet que nunca había probado y que de verdad taba bueno… un hotdog. Pero la parte hasta ahora desconocida para mi paladar, era que el bendito tenía pierna de cerdo. Tienen que probarlo, Calle Germán Soriano con Juan Goico Alix en Santiago; no se mate buscando un edificio o establecimiento, es la casetica azul en la acera; yo siempre quise comprar hotdog cuando se me antoje, no sólo de noche como en SAJOMA.

No voy a abundar mucho en el hecho de que tuvimos que esperar 1 hora a que en la farmacia Graciela nos despacharan la receta, porque sólo voy a hablar de mucho calor y ya por último el llegar al a casa, me di cuenta de que duré unas 3 horas sentado en la parte trasera de un vehículo.



Ya esto es todo lo referente al accidente y las visitas médicas, si surge alguna novedad durante las primeras 3 semanas de mi confinamiento, pues lo informaré por esta vía, mientras tanto, es posible que abunde en alguno de los temas mencionados al inicio de esta reseña y aquí abajo les dejo algunas fotos de los otros golpes y posibles golpes que fui descubriendo poco a poco.

Debajo de la verija derecha

Muslo Derecho
 
Canilla Izquierda

Golpe en el casco, no el caco esta vez
La doctora disfruta torturarme, no sabe que tomé esa foto

...Cø¥ôTë...




martes, mayo 10, 2016

Otra y van 2 [tercera parte]

 
[Para leer la segunda parte, haga click o punche con el dedo aquí ]

Sueño:

Es harto conocido que si hay 2 cosas que detesto en esta vida y que si existiera una forma de evitarlo, yo haría… son llorar y dormir; para mí son las 2 más grandes pérdidas de tiempo de la humanidad; por lo que pasarme una noche dando brincos de dolor cada vez que movía el pie, o dormir bocarriba si siempre prefiero el lado izquierdo y sin quitarme los lentes de contacto porque no tenía aquí la vainita donde se guardan; suena como todo un sueño hecho realidad… o al menos de eso me convencí.

Una característica propia de yo, es que cuando estoy por dormirme, pego como  unos brinquitos, así como al que le dan un susto… eso no es problema hasta que aparentemente ese ritual incluye encoger los dedos de los pies; creo que no tengo que dar más detalles si ya dije que pasé la noche entre despierto y dormido.

Yo tengo la duda de si era el dolor o los analgésicos o todo viene desde el golpe del año pasado [que no sé si narraré] pero de vez en cuando yo tiendo a escuchar música en el abanico… ok, ahora una pausa para que se digiera lo que dije, mire hacia arriba par de segundos o si tiene un abanico encendido, deje de poner los ojos chiquitos a ver si escucha algo, yo sé que no es normal, pero quién carajos lo es?. Por una razón desconocida, yo escucho a veces instrumental y a veces con voces, música bien contagiosa y no son canciones o composiciones conocidas, es totalmente nuevo y de verdad buena música, pensé que sólo era el de mi casa, pero ahora creo que es esa marca de abanico que tiene un radio, es igual que el de aquí… el día que me salga un dembow, cambio el abanico, o le pongo otra velocidad a ver si cambia de emisora.

Los lentes de contacto me molestaban y si abría los ojos, entonces el abanico me los resecaba y ahí era que la cosa se ponía buena, en un punto casi opto por quitármelos y darlos por perdidos; pero hace un tiempo pasé como 6 meses sin quitármelos y eso me produjo tremenda infección; entonces pues, si la otra vez tardó 6 meses en jodérseme un ojo… no puede ser que no aguante una noche.

En resumen, dormí poco y cuando no dormía escuchaba música, la primera noche fue un éxito.

Baño 1 & 2

El primer intento de orinar de pie, fue todo un espectáculo; se me ocurrió pararme en el pie izquierdo y subir el derecho de forma recta en el borde de la bañera, quedando yo incómodamente de forma diagonal y haciendo equilibrio. Creo que lo único que no salpiqué fue el yeso, así que en teoría, también me fue bien para ser la primera vez… ya luego decidí hacer sentado y ya a medida que me adapté a las muletas, ya puedo hacer de pie sin ningún problema.

La historia cuando se va a cagar, ya es diferente… obviamente me senté desde la primera vez y busqué un soporte para la pierna… es un poco incómodo porque las piernas quedan muy juntas y la sensación de que lo que sale roza un área un poco más de lo que se acostumbra, es bien desagradable; entonces para limpiarse sólo funciona si se baja la pierna del soporte, así que tuve que aguantar un buen dolor a cambio de un fundillo majomenos bien limpiado [no limpio], por lo que me preocupo de usar el inodoro justo antes de bañarme.

Baño 3

Ok, hora de bañarme, a sugerencia de mi exposa lo que se decidió fue meter una silla plástica en la bañera de modo que pudiera poner el pie sobre el inodoro y quedar debajo de la ducha; una toalla en el piso y todo listo.  El baño en sí, no era tan sencillo, porque para evitar quemarme con el calentador o pasmarme con el agua fría, decido no cerrar la ducha y como estoy siempre debajo, es como si me voy enjabonando y enjuagando el mismo tiempo y para lavarme el descuidado asterisco, es un dilema para hacer espacio entre la silla y mi cuerpo si sólo puedo valerme de un pie; pero al fin y al cabo pararme de la silla y secarme, fue aún más difícil. La primera vez fue todo un acto de malabares para secarme dentro del baño, porque en mi casa había gente y tenía muletas, que son bien resbalosas en piso mojado, pasé par de sustos.




Ya ahora tengo un caminador, eso me permite pararme más fácil, pido que me lleven a mi casa a bañar y me dejen sólo y me busquen más tarde, pero en realidad es para que no me vean salir en cueros con la toalla enganchada en el caminador para completar el secado en la cama, que no es un espectáculo muy agradable que digamos; es tanto el esfuerzo, que el que termina de secarme es el abanico, aunque ya yo creo que en ese punto es más sudor que agua.

Parque de diversiones

Como me tocan 30 días de confinamiento, me agencié el primer día, 3 dispositivos que me garanticen hacer todo lo que pueda…

Tengo unas muletas, que me dejan balancearme alegremente de un lado a otro; ya descubrí que no se debe abusar de los apoyadores de los sobacos, al rato el dolor es incómodo; es a pura fuerza de brazo. No camine con ellas en piso mojado y trate de que siempre esté una totalmente paralela a la otra, si no, va a aprender el baile del tirabuzón en una pata.

Tengo un caminador, muy útil para situaciones resbalosas y emergencias [pegué una carrera en un solo pie de mi habitación al otro cuarto a tomar una llamada equivocada] la desventaja es que precisamente es para caminar, no para cojear, requiere mayor fortaleza pero es mi nuevo ejercicio.

Una Silla de ruedas. Debe ser muy divertido, así que me la llevo para mi casa, porque aquí y por ahora no puedo hacer más que intentar hacer ceritos en medio de la sala; ya luego veremos qué provecho le saco aparte de ser el asiento más cómodo de la casa.

Ya me estoy acostumbrando poco a poco a estas limitaciones y mi admiración por las personas que tienen toda una vida pasando por cosas peores, la verdad que crece con cada frustración más que con cada logro; porque yo al menos tengo la esperanza de que esto no pasa de 30 días.

Todavía no termina este asunto; para completar el proceso del accidente, me falta aún el proceso de completar el yeso, que creo que no va a ser muy largo, pero supongo que ya nos veremos por aquí prontamente.
Continúa...


...Cø¥ôTë...

lunes, mayo 09, 2016

Otra y van 2 [Segunda parte]

 
[Para leer la primera parte, haca click  punche con e dedo... aquí]

Cometí el pequeño error de irme en el asiento de adelante del vehículo, lo que supuso un dolor insoportable los primeros 35 kilómetros de camino, pero ya llegando a Santiago, mi adorado Tylex [marca registrada] empezó a hacer efecto y ya no sentía nada.

Llegamos a la clínica y fuimos normalmente por la emergencia a solicitar un camillero de esos que generalmente llevan sillas de ruedas; nos dicen que demos la vuelta por la emergencia de adultos y esperemos ahí; mi hermana y exposa que me acompañaban se aliviaron porque por esa entrada había mucha gente en turno; así que dimos la vuelta y me suben en silla de ruedas, cruzamos por medio de toda la emergencia y me sacan de nuevo a donde están los turnos… yo hubiese imaginado eso y entro dando gritos para que me dejaran adentro.

Ahí esperamos pacientemente el procedimiento de emergencias más tonto que yo he visto… haces turno [con numerito y todo] para el papeleo del seguro, entonces llevas eso a otro escritorio para que te pongan en turno por orden de llegada, ahí atienden a todo el que estaba primero, ya sea porque se está muriendo o porque le duele una uña… llegado mi turno, me envían a Rayos X, para retornarme nuevamente a la sala de espera; entiendo que dada la naturaleza de la lesión, se podía ir dando ese paso.

Voy para rayos X acompañado de un camillero que tiene mi apellido que por casualidad es el mismo de mi exposa, por lo que considera que somos hermanos, mientras mi hermana pasa a ser mi esposa al entender de los doctores que no ven los mismos apellidos, dado que tenemos diferentes padres. Una vez tomada la placa me quedo esperando que me la entreguen cuando el camillero me explica que están tan modernos que ya eso lo deben estar viendo en emergencia vía digital.

Luego de unos 20 minutos en espera, me dice la doctora que aún no le pasan la imagen y que tengo que seguir esperando; mientras estoy sentado ahí, el pie va creciendo y los dedos tomando forma de salchicha jajá y color de uno de los actores extras de The Walking Dead. Al rato viene la doctora y me dice que tengo fractura en la base de 2 dedos, que le va a pasar la imagen al ortopeda de turno, que está en su casa y si considera que tiene que ir, entonces hay que esperarlo. En ese trote estoy yo, un softbolista con la pantorrilla rota y otro motorista con el codo fracturado.

En lo que llega el doctor, deciden ponerme un calmante, que aunque era subcutáneo, le pidieron al portero que por favor me condujera a uno de los consultorios para inyectarme; el amigo en cuestión no es muy hábil con el manejo de la silla de ruedas por lo que al doblar en la puerta estrella el pie bueno con la esquina, por suerte sin consecuencias dolorosas pero creando en mi una tremenda desconfianza de su manejo; por lo que de allá para acá vengo con el pie malo casi abrazado.

Por suerte el doctor no tardó demasiado en llegar y entro a consulta; inmediatamente me dice que por la hinchazón del pie, no me pueden enyesar en ese día, así que me van a poner una Férula que mantenga el pie inmóvil pero sólo por debajo. Cuando me acuesto en la camilla para empezar el proceso, notamos que una preciosa línea de sangre va bajando entre 2 dedos y cuando lo revisan, tengo un abierto aparentemente causado por el hueso; profundo, pero sin necesidad de sutura, lo único que hay que hacer es limpiarla.

Errr Pipo!!! El doctor separa los dedos y arranca con una gasa, como cuando uno se rascaba las mazamorras con una media; con un violento movimiento de serrucho empieza el tortuoso vaivén, una y otra vez hasta que consideró que estaba limpio; así que mi verdugo entonces me metió como 3 pedazos de gasa para retener la sangre, que ya no salía antes de el procedimiento de limpieza [o lijado, como prefiero llamarle].

Prepara el yeso, envuelven la pierna con algodón y antes de empezar, me retira el tapón previo y lo reemplaza con otro, procurando siempre, separar un poco más los dedos y ponerme los ojos vidriosos. Me pone el medio yeso, lo envuelve con 2 ligas y me dice que ya estoy listo; me da la noticia de que no debo apoyar el pie, que tengo que usar hielo por media hora cada 3 horas, retornar el Viernes, mantener el pie siempre horizontal y que no puedo trabajar por 30 días.

Estamos hablando de que ya son cerca de las 11 de la noche y estamos todos sin cenar, así que mi hermana y su esposo se paran a comprar y al preguntarme que qué quiero, lo único que me pasa por la mente, es una cerveza bien fría antes de comenzar los medicamentos… Llegamos a la casa, cerca de la 1 de la mañana y ya sé que no me van a dejar ir para mi casa, me resigno a quedarme donde matre y pasar una de las noches más dolorosas desde el año pasado, despierto desde las 4 de la mañana y empezando a descubrir qué otras partes de mi cuerpo fueron afectadas, me preparo a pasar el primer día de mi vida con un yeso, aprendiendo a usar muletas, caminadores, a pararme y sentarme, orinar o cagar y la odisea del baño… todo esto y mucho más en la próxima entrega de una historia que no espero que pase de 30 días... Salud!!


Continúa...


...Cø¥ôTë...