[Para leer la tercera parte, haga click o punche con el dedo aquí]
Tal como dije anteriormente, la última parte puede que sea la más
corta, porque ya es sólo la segunda visita al doctor y un resumen de las
lesiones sufridas o lecciones aprendidas. Aparte de que ya me salió demasiado
largo el cuento.
El viaje hacia Santiago no tuvo ningún tipo de inconveniente, mi
hermana y yo nos quedamos frente a la clínica y a esperar el elevador que me
llevara a la 7ma planta, donde el doctor tiene su consultorio. [no me cuadra
mucho que un ortopeda, tenga una oficina tan alta].
Tras una breve espera, pasamos y de inmediato me desesperaba la
curiosidad de ver cómo estaba el pie y realmente fue algo decepcionante. Cuando
destapan esta asquerosidad al final de mi cuerpo. Era como una berenjena con 5
berenjenitas pegadas y una costra de sangre entre dos dedos que inmediatamente
me delató con el doctor de que no le puse ni la mano a la herida que debí haber
limpiado.
Como premio por mi dejadez, me tocó otro episodio de lijado de ortejos.
Esta vez ya más desagradable porque la hinchazón era mayor y la costra más
dura. Luego del acostumbrado tapón de gaza, entonces me explica que cuando los
dedos están así, es una ruptura por aplastamiento y que por eso y por la herida
abierta, no se puede cerrar completamente el yeso, pues hay que monitorear que
nada se pudra o se infecte. Para mi fue un alivio saber que voy a poder des
enyesarme de vez en cuando, aunque sea para limpiar la herida, pero la
sensación de claustrofobia podológica que asechaba mi futuro, se fue
desvaneciendo poco a poco.
El caso es que tengo un yeso en dos partes unidas por ligas, que
los primeros días me voy a quitar por lo menos hasta que sane la herida o
cuando vuelva en 3 semanas al doctor, entonces pueda verificar que mis dedos no
se me van a caer.
Luego que salimos del doctor, fuimos a hacer unas cuantas
diligencias y a comer algo; me di una tremenda jartura de un plato gourmet que
nunca había probado y que de verdad taba bueno… un hotdog. Pero la parte hasta
ahora desconocida para mi paladar, era que el bendito tenía pierna de cerdo.
Tienen que probarlo, Calle Germán Soriano con Juan Goico Alix en Santiago; no
se mate buscando un edificio o establecimiento, es la casetica azul en la
acera; yo siempre quise comprar hotdog cuando se me antoje, no sólo de noche
como en SAJOMA.
No voy a abundar mucho en el hecho de que tuvimos que esperar 1
hora a que en la farmacia Graciela nos despacharan la receta, porque sólo voy a
hablar de mucho calor y ya por último el llegar al a casa, me di cuenta de que
duré unas 3 horas sentado en la parte trasera de un vehículo.
Ya esto es todo lo referente al accidente y las visitas médicas,
si surge alguna novedad durante las primeras 3 semanas de mi confinamiento,
pues lo informaré por esta vía, mientras tanto, es posible que abunde en alguno
de los temas mencionados al inicio de esta reseña y aquí abajo les dejo algunas
fotos de los otros golpes y posibles golpes que fui descubriendo poco a poco.
Debajo de la verija derecha |
Muslo Derecho |
Golpe en el casco, no el caco esta vez |
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La doctora disfruta torturarme, no sabe que tomé esa foto |
1 comentario:
Se me habia olvidado cuanto me puedo reir con tus gracias y desgracias!! Ojala sigas escribiendo!! y que te mejores pronto!!!
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