Mi Canción

lunes, noviembre 21, 2005

Mi Jumo Favorito...

Cuando vivía en Santiago, poco tiempo después de "casarme", nos mudamos de apartamento y vivía detrás de lo que era el aeropuerto de Santiago.

Un día llego de mi trabajo y encuentro la casa a media luz, con velas y velones por todas partes y una música de Vangelis, que me tenía ya medio brujo. Entro en el baño y me encuentro con una imagen como para nunca olvidar: Mi esposa en la tina de agua caliente, con espuma, una botella como de litro y medio de Vino y una bandeja de quesos y Uvas y par de baritas de incienso encendidas.

Raudo y veloz decido añadirme a la composición y pasados los minutos ya estoy entre copas, disfrutando de la vida. Mi esposa me hace el señalamiento, de que la mitad del botellón de Vino es para ese momento y la otra mitad para después de cena. El asunto es que yo como que no escuché bien esa parte y haciendo una gárgara termino el último trago de la botella.

Mi esposa bebió unas 3 copas y yo el resto de la botella; agradecido por su detalle, me ofrezco a comprar la cena. Para desgracia de ambos, mi esposa no se dio cuenta del estado en que me encontraba, aún cuando vio que me puse las botas sin medias y salí en busca del moro.

Decidimos comprar Hotdogs, porque estaban relativamente cerca (era aproximadamente kilómetro y medio, pero ya había hecho antes el recorrido a pies).

Ni bien puse pies en tierra, se me metió un "Pitingli" que no hablaba español ni para pensar (para el record, yo no sé hablar Inglés) y caminando de un lado a otro de la calle canté, bailé, corrí y creo que hasta di par de mateplátanos, pero de eso no hay prueba.

Corriendo en círculos, descubrí que el borracho no se cansa, pues recorrí unas 2 veces la distancia necesaria para llegar de un punto a otro.

No me pregunten cómo rayos crucé la avenida Bartolomé Colón en la interescción del semáforo en donde cruzan vehículos en 6 direcciones diferentes. Yo sé que de un momento a otro, estaba frente a Domingo pidiéndole 2 Hotdogs (Domingo vende Hotdogs al lado de Mr. Movies, muy buenos y el tipo es un verdadero show).

Resulta que en esa misma esquina hay una parada de taxis y que la clientela de Domingo es grande y variada, entiéndase que en la esquina había mucha gente; pero aún así encuentro asiento en uno de los troncos de mata de coco que Domingo tiene encima de dos bloqs.

Pasados unos minutos no supe más de mi hasta que siento que estoy bocarriba, abierto como un sapo con los dos pies encima del tronco y la espalda en el piso; prendido de mi brazo izquierdo se encontraba Domingo con dos Hotdogs en una mano y mi codo en la otra voceando: "Amigo, Amigo... y qué fue??".

Cuando me paro con los ojos torcidos, dirijo una sonrisa a la multitud que me aclamaba y diciendo algo que aún no recuerdo qué fue, le pago a Domingo y arranco diciendo adiós con la mano, como si hubiese hecho una gran cosa.

Pasados unos minutos siento que mis botas sin medias me están haciendo un pelao atrás del tobillo izquierdo, así que decido (en mitad del semáforo) poner la fundita en el piso y quitarme el zapato que molestaba, luego me levanto, me pongo el zapato debajo de un brazo y cruzando la calle, respondo una llamada de un amigo al celular.

No pude responder a tiempo, así que le llamé y le dejé un mensaje, que todavía al día de hoy es el hazme reír de todo el sistema AIRAC, si me dejan su correo, se los mando en mp3.

Cantando, hablando inglés y haciendo malabares con el zapato y la fundita con los Hotdogs, sigo mi camino, sin saber que ya tengo más de una hora en eso. Cuando doblo la última esquina para llegar a la casa, alcanzo a ver a mi esposa con cara de preocupación esperándome en la entrada.

Haciendo gala de mis dotes de bufón, decido tirar la fundita cada vez más alto, intentando siempre en vano de apararla a su regreso; paso por el lado de mi esposa, le entrego la fundita de mangú de hotdog y mi zapato, sigo derecho hasta la habitación y me acuesto mitad a mitad de la cama.

Pasada media hora, intento levantarme para ir al baño, pero todo el vino en el estómago decide que no va a salir hecho orina, así que vomito encima de la cama. Intento pararme y me voy en vómitos hacia el piso, como estoy en posición insegura, sigo de lado y caigo encima de mis evacuaciones intentando en vano ponerme de pie, resvalón tras resvalón.

Ahí borré y despierto a las 3 de la mañana, veo mi ropa en un cubo con detergente y a mi esposa durmiendo en una toalla en el medio de la sala; voy y la levanto y la invito a dormir en la mitad de mitad de cama que quedaba limpia, no sin antes ir al inodoro a llamar a Juan y no volver a saber de mi, hasta que al otro día mi adorada esposa me puso al tanto de mis desgracias.

Ese es el Jumo que recuerdo con más cariño, por lo lindo que empezó todo y porque mi esposa, por primera vez en su vida, limpió vómitos ajenos, demostrándome lo mucho que me ama... Claro que no puedo siquiera recordarle esa noche, so pena de divorcio... pero total, no creo que fue para tanto... Cuídense.

Akí está el Audio:


Cø¥ôTë

6 comentarios:

PLANETABLOG dijo...

► Muy bien narrado, muy interesante. Y pensar lo chévere que empezó la noche.

Cø¥ôTë dijo...

Gratzias!!!

En realidad no sé si dañé o arreglé la noche, si no hubiese hecho lo ke hice, tal vez hubiese terminado en una tierna escena de amor... pero entonces hoy no tuviese tu felicitación ni el privilegio de ver mi post publicado en tu Blog...

ocean princess dijo...

hahahahahahahahaha! que risa contigooo! :P

GirlFromSantiago dijo...

Todavía recuerdo el glorioso día en que me pusiste a oir ese timeless mensaje en la coperativa. Buenos tiempos esos :)

Pink Rose dijo...

yo no eh visto jumo mas grabe que el jumo que da el vino... eso da duro!!!, lo digo por que vivido varios ya de mi primo....

ahhhhh aki esta mi correo, para que me envies el email: pinkrosea9ster@gmail.com

Anónimo dijo...

That's a great story. Waiting for more. »